“Houston, tenemos un problema”

20.05.12
 
   La semana concluye con un mensaje severo: los mercados y determinados centros de decisión no terminan de creernos. Lejos de considerarlos como seres confabulados contra nosotros (bueno, algunos -los más especuladores- quizás sí), deberíamos analizar por qué no generamos output que puedan transmitir reputación a espuertas (no basta con un “poquito), no ocurre así (vengo tratando este tema desde hace varios meses en este blog). Algo está ocurriendo en esa “caja mágica” donde determinados ingredientes (duendecillos llamados input) se combinan y mezclan, pero con resultados “inesperados”. Cada vez me fascinan más estos caprichosos comportamientos, aunque corro el peligro (intentando encontrar respuestas, los “por qué” que decía the special one) de acabar remontándome a la Reconquista. Veremos (sigo en ello).
 
Podemos aplicar aquí la famosa frase pronunciada por Jack Swigert, piloto astronauta del módulo de mando del Apolo XIII, el 13 de abril de 1970 a 320.000 km de la Tierra: “Houston, tenemos un problema”. Y no era pequeño: las cédulas de combustible que aportaban energía, agua y oxígeno, fallaron.
 
Es obvio que un país debe tener unas ventajas competitivas para tener éxito, haciendo algo mejor que los demás. Como expuse en un blog anterior (1), necesitamos fuentes para generar dichas ventajas, que en un proyecto como el “club UE” en ciertos contextos deben ser comunes a todos los países que los agrupan. De esta forma habrá ventajas que permitirán articular una estrategia competitiva, con el resultado final de alcanzar los objetivos que se hayan planteado. Y, como las “reglas del juego” (varias son precisamente fuentes), las marcan países concretos, o nos parecemos a ellos o no, sin términos medios: o nos acercamos a la Tierra o nos alejamos de ella). Y, la fuente quizás más significativa es seriedad y credibilidad, que no sería tanto derivado de un gobierno concreto sino de una cultura social. Por ello me atrevo a afirmar que querer no siempre es poder. Esto, en mi opinión, está ocurriendo ahora. Y, la pregunta sería: ¿qué deberíamos hacer para disponer también de dichas fuentes, o que tuviera mayor presencia en superiores ámbitos sociales (mediante el trabajo bien hecho, cumplir,  no distorsionar la realidad, no pensar que el error es un deshonor …)? Ahí lo dejo ( … de momento), pero quizás no baste con el ¡qué bien se come en España!.
 
Durante los siglos XV-XVII (más o menos), España implantó sus reglas en el mundo mundial. Y, ahora es la “fría Europa” y los ámbitos anglosajones quienes lo hacen. Son periodos que pueden durar muchos, muchos años. 
 
Quizás la madre de todas las soluciones tenga que partir de la propia sociedad civil (y no de extraterrestres), que juegue realmente su papel, y entender qué son asuntos públicos que deban ser abordados (no habría otra forma) por alguien en representación de todos; y, en qué otros aspectos de la vida la sociedad no puede renunciar a su propia responsabilidad (próximamente hablaré de los “agentes sociales”). Volvemos a “las fuentes” y las reglas del juego del club. Veamos dos ejemplos (reconozco que estoy en el límite fronterizo de mi intención final, ser competitivo, lindando con otros ámbitos, que no debo abordar aquí):
 
1) la oficina de supervisión fiscal  que vigila las cuentas del gobierno inglés, porque aquello de “médico cúrate a ti mismo” no siempre funciona. Refiriéndose a los inminentes Juegos de Londres, llega a decir que su efecto sobre el PIB será muy limitado (2). Me imagino que los representantes púbicos no debieron quedar muy agradecidos por dicha conclusión.
 
2) En una entrevista (3) a Tamara Rojo (una reconocida bailarina española, directora del English National Ballet), ésta explicaba (al explicar la implicación pública y privada para impulsar la danza) cómo el gobierno decide allí sobre los recursos que disponen los Arts Council, pero estos consejos independientes son los que finalmente distribuyen las ayudas a las compañías durante varios años, según los programas (y la excelencia de los mismos, agrego) que presentan. Esto facilita el mecenazgo privado, evidentemente, porque hay una mínima garantía de eficacia. Tamara (así lo interpreto yo) venía a decir que esta forma de proceder sería impensable en España.
 
Ya se que no todo el monte es orégano, pero … Si cada ciudadano nos convirtiéramos en auténticos “agentes sociales”, es probable que los input generaran output reputables. ¡No nos queda camino por andar, y cuanto antes empecemos mejor!
 
Por cierto (cambio de tercio y acabo), no recuerdo donde leí que una compañía aérea oriental ha reconvertido su imagen corporativa y la atmósfera de sus vuelos (tarjetas de embarque, decoración de los aviones, …) en torno a Hello Kitty, para ser atractiva turísticamente, reconvirtiéndose por tanto. Es un ejemplo de innovación a colación del último blog que publiqué.
 
Felicidades al Chelsea FC por ganar la Champions y buena semana a todas y todos. Volveré a publicar en 2 semanas.
 
 (1( http://www.dsanturtun.com/blog/2011/10/la-fuente-de-la-felicidad/
 (2) Citado en diario Expansión, 28.04.12.
(3) Ver la entrevista en El Mundo, 29.04.12.
 
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Nunca es tarde si la dicha es buena

06.05.12
 
   Aquí estamos de nuevo, tras un pequeño paréntesis. Continuaremos comentando algunas noticias y referencias, relacionadas con la la capacidad de competir.
 
En un artículo anterior intenté reflexionar sobre cómo reducir la enorme incertidumbre existent: “… 
¿Qué pasará en los próximos años? ¿Seguirán bajando las ventas? ¿Habrá nuevos competidores? Incluso, en el caso -por ejemplo- de un Ayuntamiento-, ¿qué servicios podrá prestar si los ingresos disminuyen un 20 %? …” (1)  Planteé la  metodología del análisis de escenarios para reducir las dudas. Recientemente he tenido que abordarlo para revisar un plan estratégico sectorial, y -afortunadamente- en las sesiones de trabajo con diversas personas que también intervinieron, pude comprobar cómo varias de ellas sí tenían una VISIÓN clara sobre la evolución del sector y los profundos cambios en curso, algunos de los cuales ya se perciben pero otros se apreciarán conforme pase el tiempo. Sin Visión la estrategia está huérfana, se queda en planes operativos que terminan centrándose en el corto plazo, en la superficie y en “apagar fuegos”, sin identificar qué  decisiones estratégicas deben tomarse, necesariamente. Si los cambios en curso en el sector y/o contexto son de gran calado habrá que “mojarse”, incluso romper las “reglas del juego”.  
 
También suele suceder que el don de ser visionario  necesite el complemento de personas con capacidad ejecutiva, para llevar a cabo la “revolución”. Si en una misma persona coinciden ambas cualidades, sencillamente se ha logrado la cuadratura del circulo (muy pocos pueden presumir de ello, y menos en las pymes). En estas empresas muchas veces es precisa una aportación externa de visión (por ejemplo, desde el ámbito sectorial ), confiando que la propia entidad individual sea capaz después de concretar los objetivos y estrategias competitivas precisas.
 
Al respecto, ya hace años (al principio de la crisis), el presidente de Mercadona tomó una serie de decisiones para adecuar la oferta de sus supermercados al previsible nuevo entorno, con precios (y costos, formatos, gama, y proveedores …) más competitivos con un descenso en el importe de la cesta media de compra. Éxito parece que sí han tenido a tenor de la evolución de dicha cadena.
 
Y, quiero resaltar un caso bien reciente (2), con un subtítulo de la noticia muy esclarecedora: “El segundo hombre más rico de España ha abandonado su retiro en un barco para reconducir su firma textil”. Y se exponía lo siguiente, a continuación: “… iba a tener que bajarse del barco y tomar el timón de Mango ante la pérdida de competitividad y la decepcionante evolución de las ventas …”. Se explicaba  cómo era consciente que debía dar “un giro estratégico” a la empresa “ante la persistente crisis económica y la creciente competencia”, detallando el conjunto de decisiones que tomó, muy de fondo como puede suponerse; “… pero la gran sorpresa llegó… al bajar de golpe el precio de todos sus productos un 20 %, acercándose con fuerza a las marcas de bajo coste como Primark, Shana o Lefties, que están robando cuota de mercado…”. Decidió cambiar su posicionamiento tradicional (“marca de precio medio, con una imagen fuerte y diferenciada …”), con modificaciones decididas en su cadena de valor. Fue una consecuencia necesaria tras años de realizar promociones y rebajas potentes que, por lo que puede deducirse, no terminaban de dar resultado. Esencialmente lo que hizo fue reconocer que el modelo de consumo y el perfil del consumidor (nuevos estilos de vida y hábitos de compra y gasto), habían cambiado. Es decir,  reconoció que hay un nuevo paradigma. No es aplicable a todos los casos, pero sí un referente interesante.
 
Tomar decisiones es preciso, y hacerlo a tiempo también: nunca es tarde si la dicha es buena. Ir contra corriente puede ser misión imposible. De ahí la importancia de reconocer los hechos como son.
 
Que tengáis todas y todos una buena semana. Saludos cordiales.
 
 
(1) http://www.dsanturtun.com/blog/2011/10/ni-adivinos-ni-brujos/
(2) Diario El Mundo, 29.04.12.
 
 
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“No llores por mí Argentina” … y otras noticias

15.04.12
 
     Hoy quiero comentar varios temas muy diferentes entre sí, pero que me parecen interesantes. 
 
Hace unos días leí un artículo que se publicó en el diario Expansión escrito por Stéphane Garelli (1), y donde hace referencia al Anuario de Competitividad Mundial que elaboran. Expone las claves que marcarán 2012. En primer lugar, cuestiona el hasta ahora aceptado concepto de “economía global” (mundial, unificada y con modelos de negocio globales), porque -explica- hay demasiadas diferencias entre los países concretos y sus modelos de desarrollo, y la crisis actual está derivando en una fragmentación de la economía mundial. Las empresas “globales”, sigue, deberán dar respuestas más adaptadas a la situación de cada concreto.
 
En segundo término resalta que nunca ha habido tanto cash en los balances de las empresas más importantes; apunta que puede avecinarse una oleada de fusiones y adquisiciones. En tercer lugar incide en el problema del paro (10,4 % en Europa y 8,6 % en USA; a nivel juvenil las cifras son el doble de las indicadas, excepto en España que es casi cinco veces más). Se pregunta cómo se reducirán y argumenta que se deberá exportar y fabricar abordando una reindustrialización, y recuperando el peso que este sector ha perdido en términos de PIB: será, dice, la solución para economías maduras (más fabricación doméstica, el “madie in”).
 
Finalmente,  augura la superviviencia del euro (bueno es tener estas positivas predicciones), esperando que el BCE sera el “prestamista de última instancia”. Esperemos que esta vez sea sí … porque (en mi opinión) no hay más remedio. Tiempo al tiempo.
 
Otra noticia. Me ha parecido relevante la firme determinación que se ha  mostrado en relación al problema reciente surgido con Argentina (Repsol e YPF), sin entrar en componendas que diluyan “determinados principios” básicos. Si quieres que te respeten tienes que hacerte respetar, lo cual puede extenderse a cualquier tipo de relaciones.
 
Argentina es un país, grande y complejo, donde he estado en numerosas ocasiones. Me ha quedado la impresión que en realidad había “varias argentinas”. A pesar de sus contrastes, resulta un país muy interesante. Un amigo de allá me regaló, y leí con mucho interés, el libro de Marcos Aguinis “El atroz encanto de ser argentinos” (2): describe muy bien determinadas situaciones y ayuda a entenderlas. Recomiendo su lectura. Podrá quizás comprenderse mejor, entonces, varios párrafos de la famosa “No llores por mí Argentina”, la canción más conocida del musical Evita (1978, Andrew Lloy y Tim Rice, adaptado al cine y cantada por Madonna, Don’t Cry for me Argentina, aunque me gusta más la versión de Nacha Guevara): “… debí cambiar y dejar de vivir en lo gris siempre tras la ventana…”
 
País maravilloso, Argentina, con personas muy preparadas y emprendedoras que deja huella, y quizás se parece a nosotros mucho más de lo que aparenta (aunque también hay notables diferencias): de ahí que la crisis que vivieron tenga determinadas semejanzas “de fondo” con la situación que estamos viviendo aquí, en España (así me lo ha recordado esta semana un buen amigo que está de viaje en Bangkok). Ahí lo dejo.
 
Precisamente, durante las últimas semanas me han llegado algunos correos referidos al concepto de “reputación” aplicado a los territorios, que expuse y publiqué en febrero en la serie To be or not to be (3), en este mismo blog.  Quiero referirme a dichos comentarios recibidos, que exponían cómo, ahora, a los ciudadanos lo que les interesa son los resultados y no cómo se obtienen, no compartiendo por tanto algunos de mis planteamientos porque -decían- la reputación es muy difícil de lograr en los tiempos actuales donde se cruzan todo tipo de intereses (como ocurre con los mercados). En mi opinion, pudiendo entender lo relativo a dichos resultados, quizás estos no sean sólidos y perdurables y/o se lograrían en mayor cantidad precisamente por la confianza que genera la reputación. Lo que pensemos de nosotros es irrelevante, siendo decisivo “cómo nos  vean “, y si de seriedad se trata, con mayor motivo.
 
Buena semana a todas y todos.
 
 
(1) La competitividad en tiempos de incertidumbre. Garelli es Director del Centro de
Competitividad Mundial de IMD (escuela de negocios), Expansión 06.04.11.
(2) Editorial Planeta, 2001.
(3) http://www.dsanturtun.com/blog/2012/02/to-be-or-not-to-be-i/, y siguiente.
 
 
 
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Cuando un NO se transforma en un SÍ

03.04.12
     Desde hace días estoy volviendo a leer algunos de esos libros y/o artículos que todos tenemos de “referencia”, y que siempre son actuales aunque pase el tiempo. En mi caso, ocurre con ¿Qué es la estrategia? (What is strategy?) (1), escrito por Michael E. Porter , y que describió así la función del liderazgo:
 
“En muchas empresas, el liderazgo ha ido degenerando y se ha reducido a instrumentar mejoras operativas y cerrar acuerdos. Sin embargo la función del líder es más amplia y mucho más importante. La dirección general es algo más que la administración de las distintas funciones de la empresa. Su núcleo se centra en la estrategia: definir y hacer saber la posición singular de la empresa, efectuar opciones y conseguir que las diferentes actividades encajen entre sí. El líder debe instaurar la disciplina necesaria para decidir a qué cambios sectoriales y a qué necesidades de los clientes va a responder la empresa, para evitar las distracciones y para mantener la singularidad y la especificidad de la empresa. Los directivos de los niveles inferiores carecen de la perspectiva y la confianza que hacen falta para mantener una estrategia. Habrá constantes presiones para llegar a soluciones de compromiso, para suavizar las renuncias y para emular a los rivales. Una de las funciones del líder consiste en instruir sobre la estrategia a los demás miembros de la empresa … y en decir que no.
 
La estrategia hace que la elección de lo que no se va a hacer sea tan importante como la elección de lo que se va a hacer. De hecho establecer los límites es otra función del liderazgo. Decidir a qué grupo objetivo de clientes y qué necesidades va a atender la empresa… Pero también lo es decidir a qué clientes no se va a atender… o qué características y servicios no se van a ofrecer… De hecho, una de las funciones más importantes de la estrategia explícita consiste en guiar a los empleados en las opciones que tienen que tomar y las consecuentes renuncias que tienen que hacer en sus actividades individuales y sus decisiones cotidianas”.
 
Las palabras de Porter son muy explícitas y útiles en estos tiempos convulsos, pudiendo aplicarse a diferentes ámbitos y como tal las recojo. 
 
Pero, también, quiero referirme a un contexto concreto. A muchas pymes (y organismos y entidades públicas) les está costando afrontar los cambios precisos que les adapten de forma adecuada al nuevo paradigma, y muchas veces la causa es la falta de hábito en saber decir que no. Esto, cuando hay que tomar dos o tres decisiones de calado, es un handicap que debe y puede superarse con la máxima determinación. Algunos ejemplos (decir “NO”):  no seguir independientes (buscar alianzas); no podemos seguir con estos productos o servicios que no aportan beneficio; no puede seguir abierto este negocio porque sus pérdidas arrastran a otros que tenemos; no pasará nada cambiando de función a un colaborador …
 
Cambio puede ser decir NO a algo que conocemos (y por eso cuesta dejarlo) pero que quizás está desfasado, y decir SÍ a una nueva decisión estratégica de calado (asumiendo riesgos). De ahí la importancia del líder que marca el camino y sabe qué debe hacerse: y cómo un NO puede transformarse en un , sinónimo de tener visión de futuro.
 
Que paséis una buena semana. Saludos a todos.
 
 
(1) Harvard Business Review, noviembre – diciembre de 1996, y recogido en la actualización de “Ser Competitivo” del mismo autor (publicado en España en 1999 por Ediciones Deusto).
 
 
 
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No mirar por el retrovisor

Esta semana os invito a leer un articulo publicado en la web especializada http://10decoracion.com/, donde intento abordar algunas cuestiones referidas al sector del mueble, por su incidencia en numerosas pymes familiares (comercios minoristas).
 
El enlace es el siguiente: http://10decoracion.com/no-mirar-por-el-retrovisor/
 
 

¡Podemos! (Quo vadis …?, y III)

18.03.12
 
    En el anterior blog (1) cité una conocida reflexión de Einstein (“… en épocas de crisis no se puede  seguir haciendo lo mismo y de la misma manera …”); la emplearé para plantear  hoy varias propuestas de apoyo a las pymes, en términos de modelo transversal de trabajo. Sería lo siguiente:
 
1. Mejorar determinadas condiciones básicas generales, especialmente dos:
 
a) Impulsar la demanda. Es esencial. Ejemplo: en el barómentro del CIS  de febrero de este año, el Índice de Confianza del Consumidor baja 10 puntos respecto enero, y peor aún es el descenso en 14 puntos del Índice de Expectativas. No extraña, por todo ello, que el 88,6 % no tiene previsto adquirir bienes para el equipamiento del hogar… En varios lugares se han abordado “planes renove” que han funcionado bien. Un 40 % de la población podría gastar y no lo hace. Hay que tomar medidas en positivo, sin dilación.
 
b) Apostar por las alianzas entre empresas, para ganar tamaño y capacidad competitiva (internacionalización, reducir costos y/o aumentar la productividad, I+D+i, vender en otras regiones …).
 
2. Concretar los objetivos (a veces no es fácil). Deberíamos hacerlo en dos ámbitos: creación de nuevas empresas, y apoyo a las existentes (base de la capacidad endógena y la creación de empleo); y en este caso en dos direcciones: cómo mejorar al 25 % (2) más competitivas (aquellas que han aprovechado estos años para revisar la visión y la estrategia corporativa y competitiva, redefiniendo los objetivos), y el 40-45 % que precisan ayuda para reducir la incertidumbre (y sus problemas) y generar auténticas ventajas competitivas. Requerirá previamente establecer unos criterios de priorización, para la selección del binomio sectores – empresas, basados en diversas herramientas de análisis.
 
3. Establecer un conjunto de medidas operativas (“el plan”): en términos prácticos disponer de Intraestructuras, Financiación e Instrumentos (lo llamo sistema IFI), con su despliegue estratégico primero a nivel sectorial.
 
a) Infraestructuras: suelo industrial, parques tecnológicos, clústeres (como nos recordaban en un comentario al blog anterior), comunicaciones, …. De esto creo que algo ya hay. No sería el principal problema.
 
b) Financiación: con subvenciones no basta, hay que asumir riesgos. El día 10, el diario Expansión (“Pymes: impacto y retos de la crisis en su financiación”), aportaba una serie de ideas que recomiendo leer.  Mientras se aclara cuándo empezarán a prestar dinero los bancos, además, habría que ir pensando cómo cambiar las reglas del juego y establecer nuevos mecanismos, propios del también nuevo paradigma como sería el caso de fomentar la cultura de invertir por parte de la iniciativa privada en el desarrollo de determinadas empresas, con adecuados incentivos fiscales; constitución de muchos más avales (capital riesgo), … Una auténtica política de Estado (como la Educación y la Sanidad), por su importancia en el bienestar general y local.
 
c) Instrumentos: sinceramente, creo que los instrumentos actuales de apoyo a las pequeñas empresas deben mejorar. Una de las claves quizás esté en el nuevo papel que deberían desempeñar las organizaciones empresariales (y otras entidades), asumiendo un rol mucho más activo y orientado a ser auténticos facilitadores de servicios de valor en cantidad suficiente y necesaria (también puede ayudarles a financiarse y depender menos de las subvenciones). Dichas entidades deben basarse en  un conocimiento muy profundo de la situación de cada sector (ámbito esencial), conocer qué empresas necesitan ayuda, e implicarse en las actuaciones a nivel sectorial e individual. Y, a partir de ahí (las necesidades) buscar la colaboración público – privada cuando sea necesario, que lo será. Todo lo cual, por añadidura, facilitará que tengan más reconocimiento y valoración social.
 
Los empresarios son los que tienen más interés en salir adelante, y por esta razón y otras deben asumir mucho mayor protagonismo en su propio futuro sin esperar a que una AA.PP. venga en su ayuda y menos que  gestione proyectos y/o “lidere” (es difícil lo pueda hacer, salvo lo macro) una determinada reconversión; otra cosa es distribuir los recursos públicos y aplicarlos a las pymes (forma parte de su papel subsidiario). Hace unos días escuché, en una reunión, a un cargo público hablar del “sector” de la innovación: siempre había creído que era una actitud para cualquier actividad, no circunscrita… En resumen, los que más saben son los empresarios.
 
Es preciso revisar y actualizar el papel de los diferentes “agentes económicos y sociales” y el actual status quo, haciendo mayor hincapié en las claves competitivas. Ejemplos:
 
A) Muchas Agencias de Desarrollo Local (algunas ya lo hacen) deberían trabajar de forma más estrecha y ponerse a disposición de las organizaciones empresariales, para crear auténticas sinergias.  
 
B) ¿Es excesivo el protagonismo de algunas CC.AA, no todas, en la gestión de los sectores económicos? Quizás la respuesta sería el papel que deben recuperar los empresarios a la hora de seleccionar y coordinar las acciones concretas. En muchos casos ocurre al revés.
 
C) Soy de los que piensan que deberían ponerse a disposición de las empresas parte de los recursos dedicados hoy a formación y desempleo (sus aportaciones), empleándolos en su propio futuro (afrontando determinadas inversiones y mejoras productivas, elaborando planes estratégicos,  diseño de producto, etc). Esos ingentes recursos quizás darían un resultado muy superior en manos de las empresas, con el control preciso y el pertinente cambio normativo.
 
D) El Estado debe ayudar a los más débiles: ¿incluyendo en ello a las pymes? 
 
Pero, todo lo anterior no resuelve el problema presente de superviviencia de numerosas empresas pequeñas. Por este motivo, en términos de plan de choque, apostaría por medidas que impulsen la demanda y un ambicioso proyecto de avales (en la región donde vivo se está empezando a hacer) para salvar lo que puede ser viable. 
 
Acabo, y vuelvo al principio: en el fondo Einstein nos hablaba, al decirnos que hay que cambiar, de  INNOVACIÓN para salir de la actual situación. ¿Seremos capaces de abordarlo? Necesariamente sólo tenemos un camino posible. Por tanto, debemos y ¡PODEMOS!. Hasta la semana próxima.
 
(1) http://www.dsanturtun.com/blog/2012/03/quo-vadis-y-ii/
(2) Cfr. (1) y también http://www.dsanturtun.com/blog/2012/03/quo-vadis-i/
 
 
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La miopía puede corregirse (Quo vadis …?, II) (The myopia can be corrected)

11.03.12
 
    En el blog anterior (1) me referí a “la urgencia de apuntalar a numerosas empresas que pueden ser viables”. Para lograrlo (cada vez estoy más convencido) es necesario establecer unas nuevas reglas del juego, incluso en el corto plazo “rabioso” donde hace falta visión y AUDACIA para  actuar con eficacia y rapidez. Vayamos por partes.
 
En los últimos años (y más ahora), se está insistiendo mucho en apoyar la creación de nuevas empresas, en especial las de base tecnológica. Esta política, saludable y necesaria, en ocasiones lleva consigo olvidarse de las que “ya están”, las de siempre. Según el INE, en España había 3.250.576 empresas en 2011, de las cuales el 95,20 % son microempresas, es decir con < 10 trabajadores (si sumamos hasta los 49 asalariados, llegamos al 99,2 %), que son precisamente las que conforman la capacidad endógena de un lugar concreto, las que sostienen la trama social y laboral. Estaremos de acuerdo que cualquier política deberá -como mínimo- combinar el apoyo a lo nuevo, pero sobre todo a lo “viejo” para que aumente su capacidad de competir. Por eso me ha parecido tan interesante el comentario que recibimos de un Ayuntamiento de Canarias sobre un programa concreto en dicha dirección (después me he enterado que también están implicados el ITC y otros organismos de dicha región).
 
Un cambio de “modelo productivo” precisa de 10 – 20 años (y nunca 1 – 4), y en las actuales circunstancias la urgencia implica tener que actuar con un horizonte inmediato para lograr que muchas empresas que aún pueden salir adelante reciban la medicina que precisan, sin esperar. Si miramos atrás, a los años recientes (periodo 2007-2011) y deduciendo a partir de datos del INE, el número de empresas ha descendido en 86.081. Además de lo complicado que resulta obtener información completa en España, estoy convencido que las bajas (netas, combinado con las altas) son una cantidad real mayor. ¿Cuantas se podrían haber salvado? ¿Y, cuantas más cerrarán este año pues, ahora, la cuestión es que muchas pymes familiares han ido aguantando y están ya sin fuerzas?.
 
No es fácil combinar acciones a corto y largo plazo a la vez y en paralelo. Pero no hay más remedio, y aunque es muy tentador querer “inventar” y apoyar nuevos sectores e ideas (debe hacerse aunque darán sus frutos dentro de varios años), y resulta menos atractivo abordarlo en actividades tradicionales, para mejorarlas, hay que actuar con inteligencia dando prioridad a taponar la sangría de la destrucción de empleo, pues en esto se traduce (en gran medida) el cierre de tantas pequeñas empresas.  Quizás la cuestión es cómo implementar una política determinada y qué criterios de selección -por la limitación de recursos- debería abordarse.
 
Recuerdo que en el año 2000  elaboramos un informe sobre el futuro del pequeño comercio (ya se hablaba de crisis, aunque era otra: la de ahora es la “de verdad”). Refiriéndonos a 4 CC.AA, observamos que el 25 % de las empresas realizaba una gestión moderna (cadenas, marcas líderes, otros); un 35 % tenían una situación intermedia pero con claras opciones para mejorar su posicionamiento, con medidas concretas; un 10 % lo tendrían más difícil, pero no imposible; y el 30 % restante sería muy complicado que pudieran competir con garantías (deficiente gestión, inadecuada ubicación, escasa cultura empresarial, …). En los años siguientes al citado, se hicieron algunas actualizaciones puntuales, incrementándose el segundo grupo a costa del tercero; pero el cuarto se mantuvo, en términos generales. Ahora, la situación ha cambiado: mucha más incertidumbre que afecta sobre todo a los grupos 2 y 3 al, un 40 – 45 % del total.
 
Sin atreverme a extrapolar dicha información, parcial, sí puede orientarnos en términos cualitativos en dos aspectos: hay un % importante de empresas que pueden salir adelante mientras que -lamentablemente- otra cantidad relevante lo tendrá muy muy difícil, por doloroso que sea.
 
A la hora de apoyar a las pymes, aplicar un criterio de selección resulta decisivo, y tener claro las que pueden ser viables, más. Esto parece obvio, pero la experiencia me dice que no lo es siempre, tendiéndose -como me decía un buen amigo periodista hace años- a coger una regadera y mojar (que no regar en condiciones) a todos o al máximo posible, dispersándose los esfuerzos.
 
El futuro de muchas empresas depende de conseguir una financiación entre 300.000 – 1.000.000 de €. En estos momentos, algunas cobrarán atrasos y otras (la mayoría) continuarán necesitando recursos. El problema es que lo necesitan ahora, ya, este año, 2012. Y, al final, la gran cuestión es como podría establecerse un instrumento público – privado, para compartir riesgos. Esta semana que acaba revisé, por un motivo concreto, una reunión que celebré en 2010 con un grupo de concesionarios de automóviles preocupados por su situación, y con la finalidad de estudiar una propuesta para las AA.PP., consistente en una rebaja del impuesto de circulación. Pondré un ejemplo (el original modificado): 500.000 coches x 25.000 € = 12.500 m€ (recaudación fiscal: unos 3.500 m€); mantenimiento de “x miles” de puestos de trabajo que ahorrarían “y” millones en subsidios, … Al final la clave es el balance resultante. A varios nos “salían los números”, pero podíamos estar equivocados y quizás por eso no pudo realizarse (¿o quisimos ser “demasiado” audaces?).
 
Decía Einstein (no es textual) que en épocas de crisis no se puede seguir haciendo lo mismo y de la misma manera.  Podría aplicarse a un empresario, una Comunidad Autónoma, una organización empresarial, …, pero no terminamos de hacerlo y/o vamos muy lentos, o quizás con el tiempo y la edad nos haya aumentado la miopía, trastorno visual que hoy puede corregirse (incluso en el caso de los “líderes”), refiriéndonos a las pymes.
 
Acabo de darme cuenta que me he extendido mucho más de lo que tenía previsto. Tendré que acabar esta serie de artículos (Quo Vadis …?) la semana próxima. Espero me disculpéis. Saludos a todos.
 
(1) http://www.dsanturtun.com/blog/2012/03/quo-vadis-i/
 
 
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Quo vadis …? (I)

04.03.12
 
  Esta semana tenía previsto tratar otro tema, pero he vivido una experiencia que me ha impulsado a cambiarlo. Un empresario me ha visitado en demanda de ayuda para su empresa (pyme de 21 trabajadores). Como él mismo reconoció, tendría que haber  venido mucho antes (1), pero su empeño por salir adelante, el compromiso de su modesto patrimonio, el apoyo familiar (su mujer y tres hijos trabajan con él) y la esperanza (“en algún momento la demanda tiene que empezar a mejorar porque peor no se puede continuar”, me decía), le llevaron a esperar y esperar … Durante estos tres últimos años, su cifra de negocio ha disminuido desde los 2,75 millones de € a 1,55 (cierre de 2011). Enero y febrero ha iniciado un nuevo ejercicio, 2012, con tendencia similar.  Las causas de dicha situación han sido tres y muy relacionadas entre sí: trabajar con insuficiente rentabilidad para sus necesidades (obtuvo sólo un 4,5 %de margen sobre ventas al principio y -6,25 % al final); hacerlo sin generar a la vez unas ventajas competitivas sostenibles, es decir, en este caso sin diferenciación, con productos “commodities”; y tener una dimensión menor del TME o tamaño mínimo eficiente sectorial preciso. Además, después, la caída de la demanda y la escasez de financiación terminaron de hacer crítica la situación.  Dichas circunstancias han sido comunes a un buen número de empresas.
 
Pero, y en esto quiero detenerme, me quedé impresionado por el espíritu de sacrificio del empresario y su determinación para intentar seguir, costara lo que costara. Si esta empresa hubiera corregido a tiempo sus errores estratégicos y hubiera dispuesto de una financiación mínima, sin duda habría salido adelante.
 
Dicha visita me hizo recordar otra del año pasado, que me impactó especialmente. Un pequeño empresario lo había perdido todo, incluso su casa (la puso como aval para un préstamo). 
 
De lo expuesto podemos sacar varias conclusiones: 
 
1) Cuanta mas pequeña es una empresa más ayuda necesita. Las AA.PP. y las organizaciones empresariales deberían establecer mecanismos (vuelvo a la importancia de las “antenas”) de apoyo a tiempo. Se habla mucho sobre la importancia de las pymes, pero hay gestores públicos que no terminan de entender su dinámica (les resulta más fácil fijarse en el  ”volumen tangible” de las grandes). Las pequeñas forman parte de la “capacidad endógena”de un territorio (su especificidad), y aunque no sean “tecnológicas” hay que centrarse en primer lugar en ellas, mejorándolas.
 
2) Como dije en publicaciones anteriores (2), muchas veces el problema no es el tamaño sino ser independiente. Hay que inculcar la cultura de la cooperación y las alianzas. Sinceramente, creo que para muchos no hay otro camino.
 
3) Los conceptos de estrategia y ventaja competitiva, aplicados a las pymes. Sin estrategia (y objetivos) el futuro siempre es incierto (con crisis o sin ella).
 
4) La sociedad tiene que valorar y reconocer el papel que desempeñan los empresarios, incluso para mantener muchos puestos de trabajo gracias a su esfuerzo. Habría que trabajar colectivamente  en dicha dirección.
 
Es posible salvar a muchas empresas pequeñas con planes específicos. Además, es necesario porque -espero no ser alarmista- el tsunami destructivo de empresas está siendo tan grande, que se corre el peligro de ver desaparecer un número relevante de dos generaciones de empresarios difíciles de sustituir. ¿Se es consciente de estas situaciones? Aunque (y no es un consuelo), bien es cierto que en los próximos años también habrá oportunidades para emprendedores que podrán “llenar” algunos de los huecos producidos, con otros bríos y enfoques.
 
¿A quién, cómo ayudar y por donde empezar? Esta es la cuestión, en una triple dirección: la propia competitividad empresarial y -en paralelo- estímulos a la demanda, unido a unos criterios selectivos claros. Empezaría por aquellas que decidan abordar cambios de fondo (“ayudar a quienes quieran ayudarse a sí mismas “).
 
Quo vadis, economía basada en pymes…? El futuro nos va en ello, de ahí la urgencia de apuntalar a numerosas empresas que pueden ser viables. Esto y lo anterior intentaremos abordarlo la semana próxima con propuestas concretas, en las que espero incluir las sugerencias que habéis enviado (y os pido sigáis haciendolo), para complementar la propia experiencia. Saludos a todos.
 
 
(1) Puede consultarse: http://www.dsanturtun.com/blog/2011/09/%C2%BFque-me-pasa-doctor/
(2) http://www.dsanturtun.com/blog/2011/10/chaplin-tiene-razon/
 
 
 
Copyright © 2012 por F. Javier Díaz
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Ser o no ser (y II) (To be or not to be II)

26.02.12
 
  Continuando el blog de la semana anterior (To be or not to be), y a partir de experiencias concretas me extenderé en la importancia de la reputación, esencial para implementar una estrategia de marca aplicada a una ciudad, región o país, en un contexto donde para competir hay que abordar dos nuevas (o viejas) situaciones características del actual paradigma:
 
1) La competencia creciente entre territorios, que aumentará de forma exponencial.
 
2) Las “reglas del juego” impulsadas por diversos países del “Club UE”, y que lejos de ser el resultado de una “media aritmética” entre todos sus integrantes, en realidad son establecidas por los países líderes como parte esencial de su cultura.
 
1) y 2) están, en algunos casos, íntimamente relacionadas (vasos comunicantes, p.ej. a la hora de captar recursos económicos), y parte del éxito dependerá de la reputación. Uno de sus ingredientes mas significativos es la actitud que tengamos para implementar una parte de la estrategia, y que en determinados ámbitos se simplifica y traduce como seriedad. A ello me referiré por relación directa con el posicionamiento territorial.
 
Semanas atrás comenté los “daños colaterales” (1) que se han derivado de la crisis 2007-2011, y en uno de ellos (¡Más madera!, se titulaba) resalté la caída en la calidad de servicio de diversas actividades. A esto debe unirse que todos nos hemos hecho más exigentes, miramos qué cuesta lo que compramos, los impuestos … El ciudadano está más y mejor informado a la hora de elegir opciones (p.ej. visitar un país u otro, comprar a una empresa u otra, …). Disculparemos menos los errores y la falta de eficacia y eficiencia.
 
Veamos algunos ejemplos:
 
1) Hace varios días charlé en un avión (compañeros de asiento) con un empresario austriaco. Una vez roto el hielo inicial, me preguntó si era verdad que en España las AA.PP. pagaban a los proveedores con retrasos de 1 año (la ley -aprobada sabiendo lo difícil de su cumplimiento- establecía en 2011 el plazo de 50 días). Coincidió que el que suscribe lo está padeciendo (a veces > 1 año). En otra ocasión un interventor municipal me dijo -al preguntarle cuando pagarían- que ya sabía yo antes del contrato que dicha entidad pagaba mal (¡menuda justificación!)… Y, estos días hemos leído que el Estado avalará a los ayuntamientos para que paguen (buena noticia), pero que cobrarán antes los que hagan una quita (no me parece serio: tendrían que saldar todas las deudas, completas y con intereses).
 
2) Un aspecto esencial, para atraer inversiones p.ej., será como funcione una AA.PP, cómo sea de ágil y “facilitador” (licencias, trámites, …). Lo considero elemento esencial para generar confianza y restablecer el concepto de servicio público. Y, la implantación de la e-administración está siendo muy lenta.
 
1)+2) puede ser parte de una hoja de ruta para el apoyo a las pymes. Sólo con dichos temas se mejoraría de forma significativa.
 
3) Muchas veces ponemos como ejemplo a los ingleses, por  el prestigio de sus costumbres, instituciones, investigaciones independientes, … Es verdad que no tienen sol y que allí se come muy mal (eso dicen), pero ¡cuanto podemos imitar! de algunos de nuestros socios europeos, que no son perfectos, pero ….
 
4) Leo en  El Mundo Cantabria (17.02.12): “Las empresas ubicadas en  … no están satisfechas”, haciendo referencia al estudio “Los atractivos de localización para las empresas españolas”, publicado por FUNCAS. A él me remito y sus 27 factores analizados, como referencia de análisis que puede ser útil (sin centrarnos en el caso concreto).
 
 5) Estos días han aparecido en diversos medios internacionales noticias sobre lo poco que se invierte en España en ciencia e I+D+i. 
 
Lo que me parece más interesante de los ejemplos expuestos, con todos sus matices y teniendo en cuenta que este año y el próximo serán extraordinarios, es que muchas de las cuestiones indicadas suceden desde hace tiempo: unas en sus propios términos y otras por comparación.
 
Los territorios pueden lograr auténticas ventajas competitivas si abordan algo de lo anterior, con mayor preocupación por los aspectos endógenos. Sinceramente, creo que es posible y a esta esperanza me aferro.
 
Termino, repitiendo lo ya planteado en el artículo anterior:  o se tiene marca (y reputación) o no se tiene; y, ahora añadiría: o se es serio o no se es. Hemos mejorado pero aún queda camino por delante para generar auténtica marca territorial en muchos lugares. La constancia y la VISIÓN resultarán esenciales, en un mundo globalizado.
 
Más adelante me centraré (así lo han solicitado varios lectores del blog) en cómo desarrollar la imagen de marca, y en ese comentario tan interesante aportado: cómo mantenerla, pues “no se trata de ser sino de estar siendo”.
 
Hasta la semana próxima.
 
(1)
http://www.dsanturtun.com/blog/2011/10/collateral-damagei/
http://www.dsanturtun.com/blog/2011/11/%C2%A1mas-madera-danos-colateralesii/
http://www.dsanturtun.com/blog/2011/11/%C2%BFtierra-a-la-vista-danos-colaterales-y-iii/
 
 
Copyright © 2012 por F. Javier Díaz
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To be or not to be (I)

19.02.12
 
Hoy quiero reflexionar, aprovechando varios temas de actualidad, sobre la imagen de marca de los territorios y las ciudades, y su relación con el concepto de “reputación”. También podríamos aplicarlo a empresas, incluso a personas.
 
El posicionamiento (cómo nos perciben, lo que opinen de nosotros) y la reputación (que forma parte de lo primero, en términos de “vara de medir” a nivel cualitativo) están unidos; y lo segundo será consecuencia de lo primero si la estrategia competitiva está bien implementada y se apoya en aspectos tangibles o ventajas competitivas. Pero, a veces un concepto y otro pueden no estar bien hilvanados, dejando fisuras por donde se pierde capacidad de competir. Además, posicionamiento y reputación pueden solaparse en nuestras mentes: queremos encontrar lo que esperamos, lo cual hace más difícil el desarrollo de una imagen de marca en un mundo donde pueden dominar las percepciones (y con una caída de la demanda que lo complica todo).
 
Recordemos los tres enfoques competitivos clásicos, según lo expuso Michael E. Porter: ser líder en costo (puede o no ir unido también a “precio”), diferenciación y/o concentración. Tener imagen de marca forma parte de la segunda opción, y ha de apoyarse en valores o ventajas determinadas para ser tangible, siempre desde la perspectiva de “nuestros compradores” (o turistas, o visitantes, o inversores …).
 
Los  valores que destaquen en la marca (p.ej. la de una ciudad), además de su interés material o utilidades (cultural, económico, …), han de salvar el filtro de la reputación (interés cualitativo) para tener reconocimiento: me refiero a seriedad (fiabilidad y ausencia de sorpresas), ética, sostenibilidad, seguridad (jurídica y física), amabilidad, … En estos momentos los dos primeros (seriedad y ética) tienen una importancia decisiva, y progresivamente lo tendrá también el tercer valor. Veamos algunos ejemplos:
 
Ejemplo 1: Las noticias que hemos conocido estos días sobre los “guiñoles” de una TV francesa, atacando y ridiculizando (injustamente y con “mala baba”) a varios deportistas españoles. En mi opinión, daño han hecho a la imagen internacional de la marca “España” en países donde tenemos “clientes potenciales”); y quizás mayor del esperado por el hecho de contarlo y repetirlo una y otra vez (haciendo de altavoces).
 
Ejemplo 2: Las informaciones de prensa sobre las medidas (en reciprocidad, dicen) especiales en el  control de aduanas que Brasil está aplicando a los visitantes españoles. Hoy un diario nacional (El Mundo) comenta que “… puede hacer peligrar la imagen de España en América”.
 
Ejemplo 3: inseguridad jurídica en algunos territorios (derribos de casas construidas con licencia urbanística, que luego se declaran ilegales).
 
No pretendo ser exhaustivo: seguro que todos podemos citar diversos casos, además de analizar la situación en nuestros propios ámbitos (ciudad, empresa, …); y sin olvidar que hay muchos ejemplos positivos. De cómo actuemos en cada caso (siempre es mejor antes que después), respecto los problemas concretos, puede depender la permanencia de la marca y la percepción de sus valores.
 
Si queremos que aumente el turismo, atraer inversiones y generar actividad económica, debemos tener una alta reputación. Y, si ocurriera algo de lo indicado en los ejemplos, la imagen de marca se resentiría y recuperarla sería muy laborioso. ¡Qué difícil es crear una marca y qué fácil perderla! Además, normalmente no nos daríamos cuenta hasta que fuera tarde (de ahí la necesidad de tener operativa una “antena de alerta“).
 
To be or not to be that is the question, decía Shakespeare en Hamlet. Aplicándolo al caso que nos ocupa, diría que o se tiene imagen de marca o no se tiene. Ser o no ser: raramente se logra “un poco de marca”.  Hace días me lo confirmó un amigo empresario que acababa de tener un problema de credibilidad (y, por tanto, de reputación), por la deficiente calidad de un lote de productos.
 
El nuevo paradigma en el que estamos, está provocando un aumento de competencia entre los territorios, las ciudades, las empresas, las personas. Para salir airosos y competir, hay que tener una clara imagen de marca, suya solidez nos lo dirán los “clientes” (ciudadanos y/o compradores).  Pero el tema claves es saber mantenerla, con una estrategia bien articulada donde la reputación cobra mayor protagonismo.
 
¿Qué imagen de marca y qué reputación tenemos? Deberíamos saberlo …
 
(continuará la semana próxima)
 
 
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